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Revista - Articles (Articles informatius de senderisme, espais naturals i altres)
Senderismo, una palabra reciente
EditorRafael Lopez-Monné
Data15/06/2006
Autor: Rafael Lopez-Monné
© Copyright Rafael Lopez-Monné

La palabra senderismo es muy joven. Apareció en la década de los 80 vinculada a las primeras experiencias de marcaje de Senderos de Gran Recorrido en España, los GR.

 

En un principio

El primer tramo de GR fue marcado por excursionistas catalanes en 1975. Para esos pioneros la actividad de recorrer GR no era, en esencia, diferente a lo que venían haciendo hasta entonces. Es decir era considerado como “excursionisme”. Caminar por un GR tan solo añadía a la práctica habitual de realizar excursiones, la seguridad de no perderse gracias a las marcas que identificaban el itinerario que había sido señalizado.

Los GR no fueron las primeras señales pensadas para facilitar la realización de excursiones por la montaña. En la década de los años 20 la Mancomunitat de Catalunya ya había señalizado con postes y saetas un itinerario para excursionistas en el Pirineo de Gerona. En los años 60 hay constancia de itinerarios señalizados con marcas de pintura en lugares como Montserrat. La singularidad de los GR, y probablemente la clave de su éxito posterior, radica en el valor simbólico de la idea de un gran itinerario que puede llegar a crecer a lo largo de centenares y miles de kilómetros, uniendo regiones y países diversos[1].

Tal como se ha mencionado antes, los pioneros en el marcaje de GR en la Península practicaban “excursionisme” cuando seguían un GR. En lengua catalana, esta palabra mantiene dos acepciones principales. Por un lado designa el fenómeno social y asociativo que engloba el conjunto de actividades de carácter lúdico que tienen como escenario la montaña. Es decir, como fenómeno el “excursionisme” abarca el alpinismo, la escalada, la espeleología, el esquí de travesía, etc.

Por otro lado, el termino “excursionisme” también se utiliza para identificar los recorridos a pie por montaña que no comportan dificultades especiales, que no exigen técnicas de progresión específicas ni requerimientos técnicos (como sí ocurre en el caso del alpinismo, por ejemplo). Así, desde finales del siglo XIX, el término “excursionisme” ha servido para designar la práctica de excursiones exentas de dificultades relevantes, aunque no de esfuerzo físico. Por ello, las excursiones siguiendo GR no recibieron ningún nombre nuevo. En esencia, se trataba de la misma actividad de siempre, solo que las señales añadían facilidad y seguridad a la hora de seguir la ruta escogida.

 

La necesidad de encontrar una palabra

En castellano la palabra excursionismo no ha tenido siempre la misma interpretación que su homónima catalana[2]. Como ejemplo de la divergencia de significados puede tomarse la definición que Domingo Pliego hizo de excursionismo en su Manual de senderismo, publicado en 1993:

“una actividad difusa de esparcimiento en el medio natural, en general sin especial interés por los lugares de población por los que se pasa, ni sobre los aspectos naturalísticos, geográficos, históricos o monumentales del entorno”.

Es decir, en las primeras décadas en que se empezaron a señalizar los GR en España, el significado habitual de la palabra excursionismo estaba más vinculado a una salida familiar para realizar un desayuno campestre, por ejemplo, que a una practica lúdica, deportiva y cultural de relación con espacios de montaña.

Por otra parte, la palabra montañismo tampoco resultaba adecuada para identificar el carácter que tomaban la mayoría de excursiones por los senderos recién señalizados. En castellano, el término montañismo ha sido la palabra comúnmente utilizada para designar las excursiones y ascensiones en montaña. El diccionario Maria Moliner la define como el “deporte consistente en escalar montañas o hacer excursiones por ellas”, y considera el montañismo como sinónimo de alpinismo. El diccionario de la Real Academia también las considera sinónimas ambas palabras y da como significado “deporte que consiste en la ascensión a las altas montañas”.

Por todo ello, el termino senderismo hizo fortuna rápidamente para poder identificar la práctica de excursiones por los senderos recién creados. Este origen determinó que senderismo fuera considerado a la vez como sinónimo de caminar por senderos señalizados.

Precisamente, la FEDME basa la definición oficial del término únicamente en la acepción referida al tránsito por senderos señalizados:

 “Senderismo es la actividad deportiva no competitiva, que se realiza sobre caminos balizados, preferentemente tradicionales, ubicados en el medio natural; busca acercar la persona al medio natural y al conocimiento del país a través de los elementos patrimoniales y etnográficos que caracterizan las sociedades preindustriales, recuperando el sistema de vías de comunicación. Se define también como senderismo, aquel que se realiza por grandes urbes y que tiene por fin realzar los elementos del medio natural y de la cultura tradicional que perviven en ella”. (Manual de senderismo, FEDME, 2001)

Es interesante remarcar que ninguna de las palabras por las que se traduce senderismo en las principales lenguas europeas tiene la connotación de caminar por senderos señalizados: ni la francesa “randonnée”, ni las inglesas “hiking” o “rambling”, ni la alemana “wandern”, ni la italiana “excursionismo”. En todas, la acepción es mucho más amplia.

 

Un camino convergente

El hecho de que la palabra montañismo sea considerada como sinónimo de alpinismo subraya claramente la distancia entre los términos montañismo y senderismo. Precisamente, la palabra senderismo conlleva una especificidad que ha resultado de mucha utilidad para poder diferenciar cierto tipo de excursiones, de la práctica del montañismo en la alta montaña. En numerosos contextos, el termino senderismo permite caracterizar aquellas excursiones exentas de dificultades técnicas[3].

Por otro lado, desde hace ya algunos años, los medios de comunicación han venido utilizando, cada vez con más frecuencia, el término excursionismo en referencia a la práctica de excursiones, principalmente por baja y media montaña, sin especiales dificultades técnicas. De alguna manera, el uso cotidiano de los dos términos, senderismo y excursionismo, ha seguido una evolución que ha ido acercándolos cada vez más, aunque todavía se mantengan interpretaciones específicas.

Hoy en día es posible constatar una progresiva tendencia al uso de los términos senderismo y excursionismo como prácticamente sinónimos[4]. Si bien, a diferencia del excursionismo, la palabra senderismo continúa manteniendo la acepción de caminar por senderos balizados.

Más allá de las definiciones oficiales, y sin renunciar a la acepción de senderismo como actividad vinculada a los senderos señalizados, un buen número de expertos coinciden en valorar la utilidad de adoptar una acepción amplia del término. En esta línea, senderismo podría entenderse como la práctica de excursiones a pie, exentas de dificultades relevantes, con el objeto principal de disfrutar de entornos naturales, rurales y de su patrimonio[5].

En todo caso, como el término no presenta todavía un significado inequívoco, para acotar con más detalle la práctica del senderismo resulta útil atender a sus características específicas en relación con otras actividades, tal como se muestra más adelante.

 

¿Y el “trekking”?

Es relativamente frecuente encontrar la palabra “trekking” utilizada en relación con excursiones y marchas por montaña, especialmente por parte de empresas comercializadoras de este tipo de actividades. “Trekkig” es una palabra inglesa heredada de los “afrikaners de origen holandés que se asentaron en los territorios de la actual Sudáfrica. Tiene su origen en una larga e histórica marcha a pie que estos colonos tuvieron que realizar durante su enfrentamiento con las tropas del imperio británico. Posteriormente, la palabra se utilizó para denominar las largas marchas de aproximación de las expediciones al Himalaya.

La palabra “trekking” asocia la actividad de caminar a un viaje y generalmente hace referencia a una marcha en altitud, bastante larga, en un país lejano y por unos lugares normalmente poco accesibles. Por todo ello puede afirmarse que en Europa resulta más apropiado utilizar la palabra senderismo, excursionismo, o montañismo cuando se trata de travesías por alta montaña.



[1] Para numerosas personas la idea de un gran periplo a pie es muy sugerente, aunque en la práctica sean muchos menos quienes la hacen efectiva. En realidad, son muy pocas las grandes rutas cuya imagen simbólica sea suficientemente potente como para atraer a un número considerable de caminantes dispuestos a recorrerla entera. Dos ejemplos paradigmáticos de estas grandes rutas son el Camino de Santiago y la travesía del Pirineo que recorre el GR 11 Senda Pirenaica.

[2] Probablemente, en un principio los significados de la palabra excursionismo fueron muy similares en castellano y en catalán, si se atiende a los nombres de algunas de las primeras asociaciones de excursionistas creadas entre finales del s. XIX y inicios del XX. En 1890 nació el Centre Excursionista de Catalunya de la fusión de la Associació Catalanista d’Excursions Científiques (1876) y la Associació d’Excursions Catalana (1878). En 1903 se creó en Valladolid la Sociedad Castellana de Excursiones.

[3] La existencia de senderos en alta montaña provoca contradicciones en este sentido. Para quienes consideran que seguir senderos señalizados es hacer senderismo resulta innegable que la actividad también se desarrolla en la alta montaña. Para otros, la alta montaña constituye un espacio que impone condicionantes, dificultades y riesgos que deberían identificarse con la práctica del montañismo. Por ello, las travesías por alta montaña deberían se consideradas como una actividad de montañismo, aunque se realicen por senderos señalizados. Consideran que, cuando menos, los recorridos por estos senderos debería considerarse y especificarse como de senderismo en alta montaña.

[4] El diccionario de la Real Academia define excursionismo como: “ejercicio y práctica de las excursiones como deporte o con fin científico o artístico”; y senderismo como “actividad deportiva que consiste en recorrer senderos campestres”.

[5] Definir una actividad en función de la motivación que la provoca suele resultar más útil que basarla únicamente en el equipamiento que la facilita (resulta curioso preguntarse por ejemplo, si, al abandonar un GR para acercarse a visitar una ermita, se está cambiando realmente de actividad).

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El primer tramo de GR fue marcado por excursionistas catalanes en 1975
Senderismo es la actividad deportiva no competitiva, que se realiza sobre caminos balizados, preferentemente tradicionales, ubicados en el medio natural
Hoy en día es posible constatar una progresiva tendencia al uso de los términos senderismo y excursionismo como prácticamente sinónimos
senderismo podría entenderse como la práctica de excursiones a pie, exentas de dificultades relevantes, con el objeto principal de disfrutar de entornos naturales, rurales y de su patrimonio


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